La etíope Tigist Assefa destroza el récord del mundo de maratón | Deportes

No hay 450 hombres en todo el mundo capaces de correr un maratón más rápido este año que Tigst Assefa, la atleta etíope que este domingo, un plácido día en el otoño recién estrenado de Berlín, con las hojas de los tilos amarilleando sobre los atletas, ha triturado el récord del mundo de maratón con una marca de 2h11m53s (en meta pareció marcar un segundo menos, pero el tiempo fue posteriormente revisado). Una mejora de más de dos minutos (dos minutos y once segundos) sobre el anterior tope, que estaba en poder de la keniana Brigid Kosgei desde el Maratón de Chicago de 2019 (2h14m04s), al inicio de esta nueva era marcada por las revolucionarias zapatillas con placa de carbono y espumas mágicas. Assefa, de 29 años, ha logrado, de una tacada, convertirse en la primera mujer en bajar de 2h14m, 2h13m y 2h12m.

La proeza de Assefa sorprendió al mundo. El año pasado, también en Berlín, donde ya lleva dos triunfos consecutivos, logró un registro notable (2h15m37s), entonces el tercero mejor de todos los tiempos, pero nadie podía imaginar algo así doce meses después. La etíope, más rápida que el gran Abebe Bikila cuando batió el récord del mundo en los Juegos de Tokio hace 59 años (2h12m11s), voló con el nuevo modelo de Adidas hasta cruzar la meta con un tiempo que le hubiera dejado muy cerca, jugando a las utopías, del maratón olímpico masculino en Tokio 2020.

Sólo cinco atletas españoles han sido más rápidos este año que Assefa, capaz de correr 42,195 kilómetros a un ritmo de 3,07 minutos cada kilómetro, un paso que eleva el maratón femenino a otra dimensión. Su velocidad propició una imagen muy llamativa cuando logró superar durante la carrera al estadounidense Jared Ward, un atleta que fue sexto en el maratón olímpico de Río, en 2016.

El historial de Assefa tiene dos grandes desiertos. Esta mujer creció como mediofondista y ha madurado como maratoniana. Sólo hay otra mujer en el mundo, Sifan Hassan, capaz de bajar de los dos minutos en los 800 metros y correr por debajo de 2h19 en maratón. No fue una estrella de la pista, aunque logró una medalla de bronce en el campeonato africano júnior y alcanzó, sin éxito, los Juegos de Río con Etiopía en las dos vueltas a la pista.

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Hasta que una lesión en el tendón de Aquiles la alejó del sintético. Ahí llegó su primer gran parón. Uno de los grandes representantes de atletas del mundo, el italiano Gianni Demadonna, comenzó a guiar su trayectoria en las pruebas de asfalto. Su entrenador es Gemedu Dedefo, que lidera un grupo en el que también está Tamirat Tola, campeón del mundo de maratón en Eugene, en 2022, en Addis Abeba, por encima de los dos mil metros de altitud.

Ya como fondista tardó en destacar. Sus inicios en la ruta, en 2018, fueron discretos, con marcas en 10 kilómetros y medio maratón inferiores a los tiempos de paso que logró este domingo en la carrera. Assefa corrió hace cuatro años el Medio Maratón de Valencia en 1h08m24s y en Berlín pasó por el ecuador en 1h06m20s. Pero entonces llegó la pandemia y un segundo parón, otros dos años casi sin correr.

Tras el invierno, llegó la primavera. Un día, Dedefo, sorprendido por el rendimiento de su atleta en los entrenamientos, llamó alarmado a Demadonna. “Gianni, nunca había visto a una mujer correr así”. Fue el primer aviso de que aquella mediofondista podía ser una gran maratoniana. Su debut en la distancia, en el Riyadh Marathon, en Arabia Saudí, fue atropellado. La atleta necesitaba dinero y se precipitó ante el primer cheque que le ofrecieron. El resultado fue una marca ramplona: 2h34m01s. Seis meses más tarde, con ocho kilos menos de peso, una nueva Assefa se presentaba al mundo con un triunfo de postín en Berlín y la entonces tercera mejor marca de la historia.

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Flaquea Kipchoge

En 2023 quería dar otro salto. Su propósito era correr en Londres, en primavera, pero una tendinitis lo desaconsejó y se reservó para el otoño berlinés, donde todos los focos que alumbraban al gran Eliud Kipchoge, el atleta que en unos días recogerá en Oviedo el Premio Princesa de Asturias, se giraron hacia Assefa, capaz de correr la segunda mitad de la carrera (1h05m33s) más rápido que la primera (1h06m20s), hasta tal punto que daba la sensación de que su libre tenía problemas para mantener el ritmo. Todo lo contrario que esta etíope inexpresiva, que no mostraba dolor ni sufrimiento pese a estar corriendo como solo lo ha hecho otra mujer en la historia, aquella mañana soleada de Valencia, en 2021, en la que la Letesenbet Gidey -correrá el Maratón de Nueva York el 5 de noviembre- ganó el medio maratón con un tiempo asombroso (1h02m52s).

Kipchoge le disputó el protagonismo durante cerca de 30 kilómetros. La primera mitad de la carrera apuntaba a una marca por debajo de su récord del mundo (1h01m09s) y ligeramente superior a las dos horas, pero flaqueó en la segunda mitad y amarró su quinto triunfo en Berlín -nadie tiene ya más que él en la capital alemana, superando los cuatro del etíope Haile Gebrselassie-, con su tercera mejor marca en este circuito (2h02m42s), en el que se prevé que será su última aparición antes de intentar convertirse en París en el primer hombre con tres títulos olímpicos en maratón.

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